Discurso de jubilación.

El agradecimiento es un valor que debemos aprender a cultivar y que nos es regalado.

Doy gracias a Dios por estar aquí.

Doy gracias a la vida por todo lo que me ha dado, lo que se ha llevado y por lo que poseo: mis sentidos que me permiten gozar de lo que me rodea, ver el arco iris y el color de las flores, sentir el viento y la lluvia, aspirar el aroma de las flores, saborear los frutos; de mi pensamiento, por el que aún puedo tener la capacidad de asombro y por supuesto contar con las personas que hoy están presentes y las que están con el corazón: mi familia, mis amigos, compañeros de trabajo, alumnos.

Buena tarde a todos.

En estos momentos quiero expresar mi alegría por terminar una etapa importante de mi vida: la laboral, me siento satisfecha  por haber superado varias etapas de mi crecimiento profesional, por haber encontrado mi misión en la vida, por los tropiezos que tuve y que afortunadamente a mi lado tuve personas que me ayudaron a levantarme y por tener el coraje de seguir adelante.

Me siento complacida porque esa misión encontrada tuvo frutos: los alumnos que ahora son profesionales de la Enfermería que ejercen en distintos ámbitos, quienes siempre estuvieron dispuestos a enseñarme, aquellos en los que se ha cumplido el refrán que “el alumno debe superar al maestro” y de los cuales muchos están presentes, de veras que me da mucho gusto, a mis amigas que me han aceptado como soy pero que también me ayudaron a crecer,  a mis compañeras en el trabajo de las cuales aprendí con sus experiencias, las personas que con los cuidados que brindé recuperaron su salud o tuvieron una muerte acompañada.

Y como de las realidades es que la elocuencia no una de mis cualidades, quiero presentar un fragmento de una escritora y periodista española Ángeles Caso, que cuando llegó a mis manos, me sentí inmersa en esa lectura intitulada: en este momento de mi vida

“En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan solo la ternura de un amor y la compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día que me toque esfumarme, un puñado de personas piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí. Sólo eso quiero.

 Echaré de menos esta buena época de mi vida pero estoy contenta de dejar paso a la nueva generación que llega llena de promesas. Así que me voy llena de buenas amistades y recuerdos que perdurarán para siempre.

Gracias, muy buena tarde tengan todos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s